viernes 31 de agosto de 2007

HOTEL MADRID ( PARTE 2 )


La Gran Vía era un caos de demonios engreídos riéndo y bebiendo de los sueños ajenos. Los soldados desfilaban como marionetas guiadas por algún ser superior. Los coches corrían a grandes velocidades sin respetar a nada ni a nadie.

El ruido era ensordecedor, pero divertido, abrumador, encantador.

En medio de los enormes gigantes, allí estaba. Con sus paredes de cemento y recuerdos de los años 30. Era el sitio indicado.

El Hotel Madrid.

Subimos por las oscuras escaleras hacia la azotea sin detenernos. Queríamos llegar a lo más alto, a la cumbre de la ciudad, a gobernar el cielo.
Nos olvidamos de nuestros sueños. Era el lugar elegido...
El Hotel de la deseperanza...
NUESTRO LUGAR.
Foto: David Mangado ( Azotea del Hotel Madrid)

jueves 30 de agosto de 2007

HOTEL MADRID ( PARTE 1)










Decidimos partir...



No existía lugar en la tierra que pudiera asegurarnos la entrada a esa nueva dimensión. No existía en nuestras mentes un mapa para llegar a un sitio de tranquilidad, en donde nuestros corazones pudieran gozar con las más hermosas canciones de amor.


No sé en qué momento entramos en el paraíso de los caminos, en la fuga de las horas, y así, abandonar para siempre la realidad del día a día, la increíble pesadilla de las rutinas humanas.
Sumergidos en libros oscuros, con alas de papel, con ojos de colores fantásticos, con sonidos que ni sabíamos que estaban en nuestro interior.
Caminamos por las calles de un mundo recién aparecido, caótico, anormal, con colores amarillentos, con fantasmas y demonios disfrazados. Con miles de sombras a nuestro alrededor, sin pasaporte ni llave, sin destino.
Así, nos hicimos amigos de la derrota, de los vagabundos, de los vencidos. Comimos con ellos, formamos grandes ghetos, entramos en sus ritos y reuniones. Nos hicimos esclavos de los esclavos.
Dejamos las horas para los vivos, nos desvestimos en medio de las avenidas, nos pintamos como las viejas y eternas grandes civilizaciones.
Creamos nuevas estructuras en nuestros cerebros, nuevos códigos y leyendas, nuevos caminos. Fuimos mascotas de los ancianos y nos embriagamos en sus bibliotecas, en sus akelarres.
Conocimos la muerte de nuestros recuerdos y sepultamos todas aquellas experiencias de amor...y nos convertimos en hombres.




Un núcleo de energía.

Un fuego que purifica.

Una historia infinita.






Increíbles hazañas de hombres comunes.
Caminamos de la mano por ciudades grises, enormes laberintos de acero y cemento que tanto nos gustan.
Abandonamos nuestras costumbres y quemamos viejas creencias.
En aquella increíble búsqueda, desenterrando algunas cicatrices con nuestras manos encontramos un nuevo enigma. Juntos, comenzamos un viaje sin tregua, con huellas de melancolía, con románticas imágenes de vida y de muerte.
Ciegos, pero juntos, llegamos hasta el centro de una extraña localidad...un sitio de extraño hechizo.

Madrid.

Foto: Jorge Escobedo (Habitación 926 del Hotel Madrid)
Foto II: Juanjo Lezamiz

SUPERBOWL




Encontrarse con la realidad, a veces es un placer, otras veces es enfrentarse a lo peor.
Escenarios, conciertos, personas increíbles...Moebio es un asteroide a la velocidad de la luz, con destellos mágicos, con colores humanos, con melancolía, con poesía.



La sala Superbowl era todo un reto para nosotros. Después de haber logrado conectar con nuestra gente con tanta magia en la mítica Sala Sol se nos presentaba la oportunidad de volver a descargar el alma de Madrid.
Nos encontrábamos con una prueba de sonido caótica, en donde volvimos a sentirnos libres, en donde intentamos agruparnos y juntar fuerzas para superar los altibajos.
Personalmente me encontraba en un momento extraño, buceando en los mares de mis propios submundos, saludando a los demonios sonrientes y festejando la misma derrota.
Cuando las luces se apagaron me dominó el silencio y la tranquilidad de poder expresar esa lágrima en forma de sonidos románticos, nacidos desde la hermosa puesta en escena de las melodías de ABISMO.

Pero allí me quedé, perdido en las sombras de ese enorme vacío. Como si la letra de la canción se comiera a la mismísima realidad de la noche, sin pensar en escenarios ni condenas, en cadenas y abrazos. Allí me escondí por unos instantes y cuando quise regresar, ya era demasiado tarde. El personaje había muerto, el desfile había concluído.
Intenté gritar al viento con desesperación...ESPERAME ANTE TODO!!!...ES NUESTRO DESTINO...pero las notas se habían muerto.
Todos estaban contentos, pero en mi interior la batalla había terminado...
Derrotado.












..."puedes perderte en el abismo, puedes vender tu paz...puedes volver a ser el mismo, si quieres más...SI QUIERES MAS...

Foto del directo: Cristina "Jazzcrispi" Jimeno (The Noise Hour)
Foto personal: Hector G.

jueves 16 de agosto de 2007

LOS JARDINES DE LA BELLEZA










Cuando llegué a la estación de trenes de Versailles-Rive Gauche noté en el aire del lugar la hermosa sintonía de sus calles y su perfecta arquitectura. Un barrio real. Un bello lugar, distinguido, ajeno a todo.
El palacio de Versailles me recibía con un día gris, un cielo que quería abrirse para dejar que el sol iluminara mis textos y mis fotos.
Me perdí entre los laberintos de hermosos árboles, de increíbles esculturas y me sumergí en las palabras que la musa del lugar me soplaba...
Como las blancas estatuas en el jardín, en absoluta soledad. El tiempo pasa como las diferentes estaciones del año. La lluvia, el sol, los pájaros y nosotros.
Sentados y perdidos en los interminables jardines de la belleza. Donde el tiempo se hace añícos contra los moldes de la perfección y las sombras invaden la tarde de nuestras sonrisas.
No importa la hora, ni el momento eterno. La voz suena más cerca. Jugamos como criaturas a ser los amos del bosque desnudo, y sin querer, sentimos el frío y el viento, y más adentro los insectos.
Entre lágrimas de piedra, en medio de una brisa de perfumes exóticos, cae el sol otra vez...

Versailles- París. Agosto de 2007